Lady Noriega cuenta la historia de su embarazo oculto durante Pasión de Gavilanes


En W Fin de Semana, la actriz, cantante y modelo Lady Noriega conversó acerca de su participación en la inolvidable novela ‘Pasión de Gavilanes’, recordando su papel como Pepa Ronderos y el embarazo que tuvo que ocultar durante el rodaje.

Así, Noriega explicó que cuando comenzó a grabar, fue sincera con el productor Hugo León Ferrer y admitió que estaba sometiéndose a un tratamiento de fertilidad para ser mamá: “Me dijeron que era difícil que quedara en estado, pero yo estaba haciendo el proceso y no lo iba a parar”.

Sobre la respuesta del productor, ella relata: “Me dijo ‘dale tranquila que tu personaje se graba en cuatro meses. Si llegas a quedar en embarazo, cuando termines ni siquiera se va a notar’”.

De esta manera, la actriz cuenta que continuó con su tratamiento, por lo que comenzó a grabar la novela en noviembre y en diciembre quedó en estado de embarazo: “Pasan los cuatro meses y empiezo a ver que escribían más y más, así que le dije a Hugo que ya tenía cinco meses y la barriga ya empezaba a notarse. ‘Quédate callada (…) no quiero que tu personaje salga de la novela’, me dijo. Yo era callada, pero todo el mundo en la novela me decía: ‘Lady, ¿estás como comiendo mucho? Estás como rara, como caderoncita, gordita’. Esperaba que terminaran con el personaje, pero nunca terminó”.

Posteriormente, Julio Jiménez, escritor de la novela, tuvo que justificar la barriga del personaje de Pepita Ronderos en la trama: “Se le sacó mucho partido (a la barriga). Eso es lo que hace un genio, un libretista como Julio Jiménez: sacarles partido a las situaciones inesperadas que se van presentando, porque la novela se extendió diez meses, casi un año. La gente pensaba que la barriga de Pepa era un invento, pero era real”.

    Más adelante, la novela terminaba un dos de septiembre con una gran fiesta donde todos los personajes estaban interactuando y su personaje cantaba en el evento: “Yo estoy grabando un 31 de agosto en Mister Babilla (…) estaba muy agotada ese día y había planificado que el niño naciera el seis de septiembre. Pero Paulo dijo: no me parece, voy a nacer el 31 de agosto porque quiero hacer la última escena en los brazos de mi mamá”.

    Sin embargo, la actriz manifiesta que tuvo que desplazarse hasta la Clínica de la Mujer en corte de almuerzo, a cinco cuadras de donde se producía el rodaje, porque se sentía mal: “¿Ustedes saben lo que es llegar a una clínica con sombrero, botas texanas? Las enfermeras morían de la risa y se tomaban foto conmigo, a lo que menos le paraban bolas era a la barriga (…) cuando al fin me monitorearon, me dicen ‘no te vamos a dejar salir más porque tienes contracciones cada 10 minutos, el bebé nace hoy’. Yo decía: ‘¡No, estoy grabando!”.

    De este modo, tuvo que llamar a Hugo León Ferrer cuando le faltaban ocho escenas por grabar: “La última escena de Pepa Ronderos en Pasión de Gavilanes es con su bebé de seis días de nacido”

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