‘El amanecer de los pájaros’ es mi mejor canción’: Jairo Varela

El fundador de Niche, fallecido hace 5 años, escribió su única novela sobre el desplazamiento.



Jairo de Fátima Varela Martínez (Quibdó, 9 de diciembre de 1949 - Cali, 8 de agosto de 2012)

"Pirringoooo, Pirringooo, ¿dónde te has metiro? Pirrinnngooo, me voy a pone bravo y no te busco ma y allá en el chinchorro que tengai más tarde con mi mamá si no aparecei rápido. Asch, ay Pirringo, hombe, por qué me hacei caminá tanto. Me estoy cansando, oíste? (Del primer capítulo de El amanecer de los pájaros)°.


Jairo Varela Martínez, en un reportaje concedido a su biógrafo, Umberto Valverde, estableció los parámetros de su trabajo literario, expresado en la novela El amanecer de los pájaros: “Es una novela costumbrista. No es autobiográfica: habla mucho de quiénes somos nosotros, la gente negra del Pacífico, el problema de los desplazados en el país. Yo tengo una gran esperanza con lo que estoy haciendo y sinceramente si alguien tiene algún aprecio por mí, yo creo que va a enaltecer más lo que yo hago porque considero que puede llegar a ser mi mejor canción”.

Jairo Varela convocaba a su oficina, Estudios Niche, a un grupo de personas para leerles los avances de su novela; nunca facilitó un capítulo por escrito y todas las noches, cuando avanzaba en su corrección, le enviaba una nueva copia a su hija Yanila Varela, a Miami, como si fuera su más valiosa joya musical.

Yanila Varela, en una nota incluida en el libro, recuerda que esta novela inicialmente fue titulada Luces negras. Una vez en Miami, en los comienzos de 2009, Varela le leyó durante 3 horas su trabajo literario. Yanila dice: “En ese momento percibí claramente que te habías trasladado a tu infancia”.

El programa Editorial de la Universidad del Valle, dirigido por el profesor Omar Díaz, publicó El amanecer de los pájaros, novela inédita y póstuma del compositor y fundador del Grupo Niche, escrita entre 2007 y 2012, definida por su autor como “mi mejor canción”, edición que fue lanzada en la plazoleta Varela, con un gran acto académico y cultural.

Cuenta su hija Cristina que una vez se le perdió una parte del texto y estuvo con un mal genio por una semana, hasta que un técnico le recuperó una parte.
Muchos pensaron que Varela no había terminado el texto, al cual se dedicó juiciosamente desde el 2008 hasta cuando murió. Abandonó el estudio de grabación y se encerró en su oficina. Varela siempre manifestó su deseo de publicar su trabajo, a mí me lo refirió de un amigo, que era profesor de una Universidad en Santiago de Chile.

Por esa razón, el Museo de la Salsa Jairo Varela quiso hacer realidad esta intención de su autor.

Cristina Varela solicitó autorización y permiso a sus hermanos, socios de la entidad que los une, para adelantar esta gestión en las mejores condiciones posibles. Fue así como el texto digital llegó a manos de Darío Henao y Umberto Valverde, quienes fueron sus primeros lectores, que trataron de analizar el texto, valorar si era publicable, bajo qué parámetros.

Darío Henao, decano de Humanidades, era uno de los contertulios que Varela reunía para ser testigo de su nuevo oficio literario. Henao destaca el gran humor del relato y nos dice: “Eso expresan las vidas de sus personajes memorables y sus peripecias, con un rasgo característico: el modo de hablar chocoano y su vocabulario particular.
Consciente de ello, Jairo ofrece un glosario al final del libro: arrechón, bambazú, chilingui, chompi, gigoledo, guadengue, pepena, regionalismos que junto a las particularidades fonéticas del español hablado en su tierra conforman el amplio listado organizado para ser comprendido por lectores de otros ámbitos”.
El amanecer de los pájaros hace honor a una tradición literaria chocoana expresada en obras como Memorias del odio, de Rogelio Velázquez; Las estrellas son negras, de Arnoldo Palacio, y Mi cristo negro, de Teresa Martínez de Varela, madre del compositor.

Siendo una obra de artista, escrita al final de sus días, tiene un enorme valor, no solo por sus méritos estéticos, sino por su importancia testimonial para la comprensión de Jairo Varela como gran creador de la música popular colombiana.


Ahí está el lado humano de donde sale su genialidad como letrista y compositor. El libro transpira amor por los ancestros africanos, quería tenerlos como referentes para valorar la cultura de las gentes del Pacífico colombiano.

Jairo Varela ofició, como los narradores del África occidental de sus ancestros, un Griot (trovador) que contó esa tradición oral en la forma como lo hacían esos juglares africanos. En El amanecer de los pájaros, como en sus canciones, conjugando su pasado atrateño con las vivencias urbanas,

Hijo de Teresa MartínezEn el proceso de corrección estuvieron los profesores Luz Stella Ramírez y Hernán Toro, quien se encargó del trabajo literario. Su propósito era respetar todo el espíritu del libro escrito por Varela, haciendo cambios para la organización del relato. Ambos estuvieron comprometidos en ese proceso y sentían un profundo respeto por el autor, experto en la música, pero sin experiencia en el campo literario.

Cuando yo conocí a Jairo Varela, en 1981, me dijo: “Yo soy hijo de Teresa Martínez y tengo 200 composiciones”. En ese momento no sabía quién era doña Teresa, su madre, educadora, poetisa, novelista, una persona que fue adelantada a su época. Ella fue quien le enseñó todo. Varela se sentía orgulloso de su madre. Le publicó dos novelas. La obra de su madre está todavía por recuperar y darle la ubicación que merece en la literatura afrodescendiente de nuestro país.

El amanecer de los pájaros descubre una nueva faceta que fue el mejor compositor colombiano de la salsa, pero que aspiraba con este texto a escribir “su mejor canción”. Es un rostro más que descubrimos de Jairo Varela, el visionario.

UMBERTO VALVERDE
Para EL TIEMPO



Publicar un comentario

0 Comentarios